martes, 13 de noviembre de 2007

SE ESCRIBIERON 5000 CARTAS...





Entre los profanos con cierta pátina cultural Pietro Mascagni es recordado por CAVALLERIA RUSTICANA (1890), casi siempre por su sublime intermezzo sinfónico y a lo sumo por alguna pagina scelta presente en las películas de Coppola o Scorsese.

CAVALLERIA RUSTICANA
Melodramma en 1 acto.

Libretto: G. Targioni-Tozzetti y G. Menesci a partir de la obra homónima de G. Verga.

Santuzza: Maria Callas

Turiddu: Giuseppe Di Stefano

Alfio: Rolando Panerai

Mamma Lucia: Ebe Ticozzi

Lola: Anna Maria Canali

Orchestra: Orchestra Teatro alla Scala

Chorus: Coro Teatro alla Scala

Chorus Master: Vittore Veneziani

Conductor: Tullio Serafin
Place: Basilica di Santa Eufemia, Milano

Date: June 16-25, August 3-4, 1953

Links de Rapidshare:
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Pero el italinissimo genio Pietro Mascagni (1863-1945) es eso y mucho más. Odiado o ignorado por la mayoría, en ocasiones, puede llegar a desatar pasiones sinceras, como las que desató en vida, (solo hace falta echar un vistazo a sus imágenes) y no solo por su música.

Aquí me gustaría contaros algo de su amada inmortal, Anna lolli, corista de bellísima voz y figura fascinante “Los labios un poco carnosos, sensuales, que invitaban a besarlos. Grandes ojos verdes, estupendos, profundos como no he visto en mi vida” escribía de ella el Maestro asistente de Mascagni, Luigi Ricci, cuando revelaba en 1976 una historia de amor que solo la familia y los amigos más íntimos de Pietro conocían.

En una tarjeta de Mascagni se lee: “A mí adorada Anuccia, cuyos divinos ojos apenas abiertos a la luz, me dieron las notas apasionantes de Cavalleria Rusticana. Cerignola, Bagnara. 10 de sepetiembre de 1988. Roma 10 de mayo de 1890. Roma 17 de mayo de 1930”. El propio Mascagni nos aclarara la dedicatoria en una carta: El 10 de septiembre de 1988 Mascagni comenzó a componer CAVALLERIA RUSTICANA en la pequeña ciudad del adriático Cerignola, cuando se le aparecieron a través de la ventana dos grandes ojos verdes que le miraban, (¿Habría leído Mascagni a Becquer?). Esa misma noche, a cientos de kilómetros nacía en Bagnara di romagna, un pueblecito de la Emilia Romagna, Anna Lolli. Mascagni asegura también que cuando en 1910 vio por primera vez a Anna, en un ensayo, reconoció esos ojos.

Pero para comprender determinantemente esta historia debemos retroceder 25 años atrás, cuando el joven Pierino escapa de los rigores del conservatorio de Milán para unirse como director de orquesta a una compañía itinerante de opereta, en la que cantaba Giuseppina Acconci, su primer y tierno amor. Entre representación y representación, encontraba también tiempo para componer la opera GUGLIELMO RATCLIFF, (solamente estrenada en 1895) directamente del texto de Henrich Heine, que el consideraba la opera favorita de entre las suyas. Pero cuando Mascagni pidió matrimonio a Giuseppina se vió decir por esta que le fuese a ver cuando tuviese una posición estable, respetable y seria. Consecuentemente, llega la ruptura y Pietro cae en una profunda depresión. En Parma, conoce a Lina Carbonari, que le cuida y asiste en su cuartucho de pensión, hasta hacerle sanar y con la que enseguida se casa. Donna Lina estará cerca del Maestro hasta la muerte de este y le dará tres hijos.

GUGLIELMO RATCLIFF
Tragedia Lirica en 4 actos de H. Heine en la versión rítmica italiana de A. Maffei

Guglielmo Ratcliff: Lando Bartolini

MacGregor: Philip Cokorinos

Maria: Carol Ann Manzi

Douglas: Brian Davis

Margherita: Eugenie Grunewald

Tom: Lawrence Long

Willie: Anna Tonna

CoryOrchestra: Teatro Grattacielo Orchestra

Chorus: Cantori New York Chorus

Chorus Master: Mark Shapiro

Conductor: Alfredo Silipigni
Alice Tully Hall, New York CityNovember 25, 2003-

Links de Rapidshare:
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El primer encuentro íntimo entre el entonces famoso compositor y la joven corista se recoge en una carta de él, fechada en Roma el 4 de Abril de 1910. Ella tenía 22 años mientras él 46. Si se ven las fotos de la época Pietro Mascagni conservaba su estupenda figura, su rostro masculino de facciones perfectas y sus ojos claros y expresivos, velados por cierto fulgor, “como el de las estrellas en una noche de verano”. En esa época el maestro atravesaba una crisis creativa, mientras trataba de escribir la ópera ISABEAU, (1911) inspirada en la leyenda de Lady Godiva, (se note que, en esta ópera el personaje del joven Folco se obsesiona con los ojos de la Princesa Isabeau, que cree haber visto en sueños y que al final, los suyos propios serán apagados por el pueblo furioso, tras haber contemplado los “misteri biondi” de la princesa durante la cabalgara de ella por la ciudad. Al verlo linchado, Isabeau se arroja a la maraña humana para ser herida de muerte. “fiori e tuoi occhi e tutto anche la vita. Amore, amore, amore”, cantan los dos amantes reunidos antes de morir). Tras el encuentro con Anna, Mascagni escribe casi toda la música de la nueva ópera en unas semanas pasadas junto a ella, a quien dedicará la partitura, (“A ti, Annuccia mia, ofrezco esta música inspirada de los ojos más profundos, nacida con nuestro amor divino, en el día que marca nuestro primer beso, nuestro primer llanto”).

Parece que Pietro Mascagni y Anna Lolli vivieron más de cartas que de cama. En los 35 años que van desde que se conocieron hasta la muerte de Mascagni se escribieron más de 5000 cartas. Estas se encuentran a disposición de los estudiosos del Maestro en un pequeño museo creado por el Párroco de Bagnara di Romagna, que presente además todos los recuerdos de Mascagni recogidos por ella en vida. Las mascagnianas suelen comenzar con la misiva “annuccia mia”, rodeada de los adjetivos más poéticos y las de ella “Amore mio santo”

Releyendo algunas de estas somos testigos de las “actividades culturales” de Mascagni, pero también sus obsesiones, exasperaciones efusivas sentimentales, que pueden resultar sublimes durante los estados creativos del Maestro, emocionantes durante los periodos de alejamiento, o adquirir tonos propios del género patético-cómico en los naturales momentos de crisis, (amenazas de desaparecer y la sombra de los celos en las de ella, ardientes frases y golpes de efecto propios de sus óperas en las respuestas de él, (a menudo se servía de los libretos de estas para expresarse). Parece ser que ella, consciente de vivir una relación difícil, intentó un par de veces de alejarse de Mascagni, incluso con el suicidio, saliendo siempre reforzada la relación, hasta estabilizarse definitivamente durante la Gran Guerra.

Desde entonces, Mascagni tuvo dos familias, cada una de las cuales sabía de la existencia de la otra. Pietro Mascagni, respetable figura pública, no quiso nunca separarse de su familia aunque no oculto su amor por Anna e incluso tuvo la complicidad de Emy, su hija, con la que Anna tuvo estrechos y largos periodos de contacto.

Donna Lina, que proclamaba orgullosa que solo ella lavaba la ropa interior de su marido, hizo todo lo posible para separarlos, sin conseguirlo hasta que, conociendo bien las debilidades de Pietro, (siempre habría de haber otra mujer), aceptó ser un vértice en el triángulo sentimental. Parece ser que las dos mujeres se encontraron una vez en 1921, durante los ensayos de la opera IL PICCOLO MARAT (1921), otra, en el Hotel Plaza de Roma, donde Mascagni había establecido su propio domicilio años atrás, poco tiempo antes de la muerte del Maestro.

Seguramente el momento de suprema felicidad para Pietro y Anna fueron los seis meses pasados en Castel Fleury, Bellavue, un suburbio de París. Mascagni alquiló esta casa bajo falsa identidad y se instaló con Anna para musicar la tragedia que el poeta Gabriele D´annunzio había escrito para él.

Si se analiza el material temático de la ópera, PARISINA (1913), una especie de ceremonia de colores otoñales, que dura más de tres horas y media, parece que hayan sido unos meses de auténtico aislamiento creativo y, en cambio, el epistolario mascagniano demuestra lo contrario. Durante tres de los seis meses la pareja recibió como huesped al propio D´annunzio, con el que Mascagni mantendrá una relación fraternal intensa y al límite de todo sentimiento, mientras le hace escuchar cada día al piano lo que ha compuesto por la noche, (la vena creativa de Mascagni era nocturna) y durante el verano a Emy, la hija adolescente del Maestro, que recoge muy bien el espíritu de estos días de charlas, juegos y jardines en su emocionante libro: “S´inginocchi la più piccina” (1936) .

Gran material para una película de Visconti, si este no hubiese sido tan cobarde para algunas cosas, (Mascagni coqueteó en un su vejez con el Fascismo de Mussolini, que luego rechazó), y tan snob para todo.

La ópera queda como la suma más madura y conseguida de las fuerzas creativas de Mascagni, sería también dedicada a Anna.

PARISINA
Tragedia Lirica en 4 actos de G. D´annunzio.

Nicolò d'Este: Benito di Bella

Ugo d'Este: Michele Molese

Parisina: Emma Renzi

Stella dell'Assassino: Mirella Parutto

Aldobrando Rangone: Ferruccio Mazzoli

La Verde: Mirna Pecile

La Fante: Mirella Fiorentini

1ª Doncella: Maria dalla Spezia

2ª Doncella: Mirella Fiorentini

3ª Doncella: Angela Rocco

1º Compagno: Teodoro Rovetta

2º Compagno: Giancarlo Vaudegno

3º Compagno: Ivan del Manto

4º Compagno: Guido Pasella

5º Compagno: Teodoro Rovetta

Orchestra: Symphonic orchestra of the RAI, Milano

Chorus: Chorus of the RAI, Milano

Chorus Master: Mino Bordignon

Conductor: Pierluigi Urbini
Place: RAI, Milano

Date: October 9, 1976


http://rapidshare.com/files/47950793/MASCAGNI_PARISINA_URBINI_1976_3.rar http://rapidshare.com/files/47960387/PARISINA_URBINI_1976_1.rar

Cuando Mascagni vuelve al seno romano familiar, Anna se mudó a un pequeño apartamento de la ciudad, con su hermana y su sobrina, donde llevaba una vida reservada, casi de reclusa, a la espera de la visita de su amante o de una carta suya. Una vez que dejó el coro del teatro Costanzi, (hoy Dell´opera di Roma) se la podía ver a menudo en el teatro, cuando se representaba una ópera del maestro, presente en todas las temporadas, (hoy raramente se pueden escuchar sus óperas, a excepción de Cavalleria, aunque para octubre de 2008 se anuncian seis representaciones de la ópera AMICA, (1905).

Así pasaron 35 años, para ella su amante y Nume tutelare, para él su amada y confidente. A partir de la década de los 30 Anna, ya una madura y gruesa señora, pasa largar temporadas en Bagnara, de donde siempre regresa con pasta y dulces para su Pietro. Tras la muerte de Mascagni, en los días en los que el ejército Aliado liberaba Roma de la ocupación alemana, Anna volvió a su pueblo, donde llevó una vida oscura y discreta hasta apagarse en 1972.

Seguramente, él sigue mirándo esos inmensos ojos verdes…

NOTA: Se incluyen los links de registraciones sonoras de tres títulos Mascagnianos. De entre las pocas existentes, (dejando a parte Cavalleria), estas son mis favoritas, aunque presenten cortes importantes que desfiguran la obra y el sonido no sea siempre perfecto. Estas han sido colgadas por mí mismo en rapidshare.com, así que las podéis descargar fácilmente y gratuitamente y disfrutar.

miércoles, 31 de octubre de 2007

PARA TÍ...

Por los viejos tiempos, vamos allá!

lunes, 29 de octubre de 2007

A TÍ.


Vuelvo de un viaje que siempre supe que haría para verte, pero no solo para verte, para estar contigo, pero no solo para estar contigo, para mirar junto a tí, eso sí y siempre.

En tres jornadas me has hecho olvidar, más que un sacramento, hábitos y vicios que tardaré todavía en volver a adoptar; pensamientos oscuros que, ahora, trato de clarear, (como tú sabes, siempre tropiezo en la misma piedra).

Me llevo el sutil y el absoluto, eso que se ve o no se ve, (creo que los dos lo vemos, lo vimos ayer paseando por un lugar atemporal y sublime). Y se que sabes que quiero decir con esto: espectadores del mundo que lo esperan todo y no piden nada, en el país de los ciegos, eso somos y seremos tú y yo.

Gracias por siempre E. C. D. F.

domingo, 21 de octubre de 2007

CITA EN BRAY









Puestos a hablar de las películas de mi vida, hablemos de “Cita en Bray” (RENDEZ-VOUS À BRAY, 1971), de André Delvaux.

Cosas del destino, yo debía de haber visto está película proyectada hace cuatro años. En cambio, solo se me permitió verla el año pasado. Y recuerdo… La Filmoteca de la ciudad del viento pasó un ciclo itinerante dedicado a la figura de André Delvaux. Creo que acudí a todas las pocas sesiones menos a una, la de la película que más me había atraído sobre el programa. Extrañamente, la noche de antes había recibido un mensaje de voz en mi teléfono móvil: un cinéfilo, director y ex-amigo me aconsejó que no dejase pasar esta película, ya que había advertido sorprendentes similitudes con un guión, mi primer guión, que acababa de darle a leer. Esta extraña coincidencia me sugirió todavía más que debía de ver esa película. Al día siguiente, un conductor de autobús perezoso fue el culpable inocente de que no llegase a tiempo, (la Filmoteca de Zaragoza tiene la óptima costumbre de no dejar pasar al espectador una vez comenzada la sesión).

A partir de ese momento me procuré toda la información posible de la película, ya que era virtualmente imposible visionarla en otro formato que no fuese película. Preguntaba siempre a quien me la había recomendado que se mostraba parco en descripciones y en cambio insistentemente reiterativo en que le cediese mi guión, hasta minar nuestra amistad.

Murió Delvaux y, un mes después, apareció en Bélgica la más preciosa edición de una película en DVD que conozco. Esta es, "Cita en Bray".

Una vez vista la película, me pareció haber estado viéndola siempre, viviendo siempre de continuo en ella. Y sí, esas similitudes con mi guión, no realizado, existen.

Pero antes de la película había una novela corta: El propio Delvaux comentó que la elección del material de Julien Gracq: “Le roi Copethua” se debió a las sorprendentes similitudes que encontró entre el personaje de Julien Eschenbach y él mismo, antes de convertirse en director de cine, (es conocido que acompañaba al piano las películas mudas, casi siempre francesas, que se pasaban en la filmoteca de Bruselas). La novela, en palabras de su director: “se passe toute entiere dans un present qui est fait d´une longue attente, d´un climat d´envoutement qui porte les personages a vivre comme un moment reserve de leur vie, un moment dont peut-etre il ne restera plus traces apres”.

A penas hora y media bastan para contar una historia que parece compleja por su interdimensionalidad, pero que es más sencilla que que la vida consciente:

Una tarjeta invita a Julien, (Mathieu Carrière) pianista Luxemburgués, bloqueado en París en mitad de la Gran Guerra, (1917), a pasar dos días en La Fougeraie, una villa en los suburbios de París. Julien no duda ni un momento de que esta provenga de Jaques de Nouil, (Roger Van Hool) su único amigo, ahora oficial de aviación en la Guerra. A Julien le recibe en cambio la hermosa y misteriosa Elle, (Anna Karina) el ama de La Fougeraie. La espera le hace pasar la tarde recordando algunas vivencias del pasado compartidas con su amigo solo o en compañía de la amiga de Jaques, Odile, (Bulle Ogier), bonita aunque algo vulgar, a la que también se la llevó el viento…

En la película, la amistad entre Jacques y Julien se ve completada con el añadido del personaje de Odile, que hace de catalizador entre ambos, una mujer opuesta a la que Julien encontrará en La Fougeraie. La primera es una mujer simple, como el propio Julien e incluso un poco vulgar. Elle, la mujer que Julien encuentra en la villa en vez de a su amigo, es más cercana al carácter y a las costumbres de Jaques, con la que Julien tendrá una experiencia psíquica pura. Su encuentro por una jornada es una ceremonia mística de redención (aunque revestida en la película con toques eróticos, sin duda una metáfora de las cosas descuidadas o no dichas). En palabras de Delvaux: “Cest comme cela que le film s´est costruit: deux femmes, deux hommes, deux formes d´amour .

Dos niveles narrativos pues, en tiempo presente y en tiempo pasado, que confluyen en momentos álgidos. La estructura narrativa de la película es musical, como sería propia de una sonata propia o una sinfonía. Solo hace falta individuar las distintas piezas musicales, (de Brahms a Devrese), y ver como están dispuestas para comprobar su unidad programática y como la soiré musical crea el relato.

La música sería aparente el elemento principal de la película, y desde luego, su fondo, Música casi siempre diégetica, es decir, que suena en la realidad de la película. También para Delvaux este es un film musical. Y si, la película parece más hecha de formas musicales, (estructuras) que de formas narrativas, como sucedía en la novela.

Por otra parte, no se trata de una narración que incluye partes oníricas a partir tiempo pasado, sino que el visionado de esta puede producir el efecto de un sueño. De nuevo en palabras de director, la película: “est une historie d´amor et une historie d´amitie qu´on peut suivre jusqu´au bout sans se poser de questions si on ne veut pass s´en poser”.

Delvaux demuestra ser inteligente al elegir una historia reductiva y de tintes intimistas. Así, en su puesta en escena, puede concentrar sus esfuerzos y enseñar sus armas: Dirección de actores que exaspera hasta el movimiento de un dedo, belleza y verdad en los decorados, perfección técnica en la ejecución del cuadro… etc. Delvaux, opta, esta vez, por largos planos de movimientos fluídos; Fotografía atmosférica, casi fantasmal, atenta a la creación de los ambientes enrarecidos, a partir del diseño de producción, a partir del detalle a todo lo sensorial, (la música, la comida de escena, incluso el tacto de las telas), según una tradición de raíz escandinava.

Delvaux también homenajea a las películas de su infancia, al insertar cinco minutos de un episodio de ese Fantômas que tanto gustaba a los franceses de principios del siglo XX. Dos secuencias más tarde, en el tiempo pasado del relato, Odile rememora la historia que Julien ha acompañado al piano y ella han visto, con vivo interés, en la pantalla. Delvaux nos presenta uno de los momentos mágicos de la película cuando, al pasar de nuevo al tiempo presente, en la Fougeraie, mantiene en la voz en off la narración de la historia de Fantômas por Odile, pero cambiando, gradualmente a la voz en off de Elle, (con una sutileza que puede hacer pasar desapercibido esta exquisitez) , cuando el relato de la película muda puede tener cierta relación con los acontecimientos del momento presente para Julien y la propia Elle.

Metalingüística y polilingüística: La música, el cine… también dos obras de arte plástico, a modo de leit motiv: el grabado de Goya “El sueño de la razón produce monstruos” y el cuadro surrealista “El rey y la Mendiga” de Paul Delvaux, tío del director.

Pero… ¡Basta! Todo está de más ante lo sublimo y yo soy un loco al tratar de analizarlo, aunque sea solo acerando el pincel al lienzo. Y se sabe, la reñida relación entre las distintas artes puede provocar una criatura maravillosa pero letal, (“Croce e deliza”)

Añadiré solo que nunca Delvaux, un autor original e individual, como Bergman, Antonioni o Ford, estuvo tan atinado, (de echo se trata de su película favorita, la que eligió para que apareciese publicada en soporte digital antes de morir), a parte de algún momento de perfección cósmica en la posterior Benvenuta, (1982).

Cita en Bray es una película de relativo fácil visionado, incluso para el espectador no atento al signo, que vea solo la belleza y lo idoneidad de las cosas, que es ya bastante. Pero también ha quedado como uno de los hitos ocultos del cine de todos los tiempos, un Montxalvage que, cuando se encuentra, se ama o se odia como todo lo sublime y si eliges amarlo te pertenece para siempre porque es eterno.

NOTA: El misterio se pasa de mano en mano. Quien desee ver esta película solo tiene que pedirlo aquí. Recibirá una copia en DVD o un conveniente enlace en la red de redes.

jueves, 18 de octubre de 2007

DEBORAH KERR (1921-2007)


Esta mañana recordaba cuando, con 19 años, acudí a la filmoteca de mi ciudad. Quería ver proyectada TÉ Y SIMPATÍA, la película que tanto me había tocado años atrás.
Desde hace unas horas Deborah Kerr ha dejadado el mundo terrenal, pero su dulce mirada siempre acompañará a los limpios de corazón.

Muy pocos lo sabían, esta Gran Señora pasaba largas temporadas en Málaga, la mitad del año, en realidad, con su marido y sus niñas. Quien le escribiese siempre recibía una foto suya con una gentil dedicatoria. Es lo propio de una estrella.

Te queremos tanto, Deborah...

Que el largo viaje te sea propicio.

UN POEMA POR UN ESTADO DE ÁNIMO...


AFTER MANY DAYS

I wonder if with you, as it is with me,

If under your slipping words, that easily flow

About you as a garment, easily,

Your violent heart beats to and fro!


Long have I waited, never once confessed,

Even to myself, how bitter the separation;

Now, being come again, how make the best

Reparation?


If I could cast this clothing off from me,

If I could lift my naked self to you,

Of if only you would repulse me, a wound would be

Good; it would let the ache come through.


But that you hold me still so kindly cold

Aloof my floating heart will not allow;

Yea, but I loathe you that you should withhold

Your pleasure now.

D. H. LAWRENCE.

jueves, 11 de octubre de 2007

RETRATO DORADO


"All good poetry is forged slowly and patiently, link by link, with sweat and blood and tears."


Lord Alfred Douglas