lunes, 26 de enero de 2009

On Ken Russell

Queridos todos,

Os dejo un pequeño documental que he encontrado sobre el gran Ken Russell.

Estos diez minutos de imágenes de insólita fuerza constituyen una estupenda introducción al mundo fílmico del cineasta y director de escena inglés y muestran como Russell ha influído, sin duda, en algunos de los discursos del lenguaje audiovisual actual.

¿Qué tal algo de Ken Russell?

martes, 30 de diciembre de 2008

"ADORO EL BARROQUISMO..." (I)

El video del año, sin duda, (aunque sea de dos años atrás, pero como dijo una amiga "nosotros llegamos tarde pero siempre llegamos").

Espero que os echéis unas risas en mi honor.

Os deseo a todos un Año Nuevo estupendo.

Lord Alfred.


"ADORO EL BARROQUISMO..." (II)

El Surrealismo vive...

"ADORO EL BARROQUISMO..." (y III)

España Caní.

¿Y fin...?

miércoles, 19 de noviembre de 2008

AUTUMN LEAVES, LA SOLITARIA QUE ENCONTRÓ A SU AMADO.








Queridos Todos,
Un blog como este no podría volver de entre los muertos sino con un artículo a la sombra de la gran Joan Crawford!
Su interpretación favorita es curiosamente mi película absolutamente favorita de entre las de ella: "AUTUMN LEAVES", (“Hojas de Otoño”,1956)
Pero comencemos con las palabras de la propia Crawford, que no duda en calificar su película como "best older woman/younger man movie ever made," –añadiendo- "Everything clicked on Autumn Leaves. The cast was perfect, the script was good, and I think Bob [Aldrich] handled everything well. I really think Cliff did a stupendous job; another actor might have been spitting out his lines and chewing the scenery, but he avoided that trap. I think the movie on a whole was a lot better than some of the romantic movies I did in the past...but somehow it just never became better known. It was eclipsed by the picture I did with Bette Davis".
Aparentemente esta es la historia de una mujer resignada a su soledad y de un chico misterioso y morboso que se siente atraído por mujeres mayores, pero veremos, veremos que pasa tras los primeros veinte minutos de proyección…
Desde las colinas doradas de la decadencia vemos una de las cumbres del cine camp, (o el así denominado). Todavía me recuerdo a mi mismo sentado en la segunda fila de la pequeña filmoteca de mi Ciudad del Viento, encajada en el pianterreno de un palacio del renacimiento, junto al patio de alabastro. Y recuerdo también las risas y comentarios de los otros espectadores suscitados por una película que yo, sin embargo, tomé muy en serio.

Hagamos un poco de memoria histórica, (quiero decir, tranquilicemonos): El emergente director Robert Aldrich encontró en el guión de Jean Rouverol y Hugo Butler un medio para alejarse de las películas estilizadas y sádicas, (sadismo intencionado, se entiende), producidas para un público mayoritariamente masculino. Muchos quedaron desorientados al ver el nombre de Aldrich a la cabeza de esta woman picture (algo especial) después de "KISS MY DEADLY" (1955) y "THE BIG KNIFE" (1955), adaptaciones de la literatura pulp desde una óptica completamente diversa a la de un Kubrick.
La estrella de “HOJAS DE OTOÑO” era Joan Crawford. Tras una iniciales visicitudes por los recovecos del rol, la relación entre la Crawford y Aldrich fue cordial y comunicativa.
Para el papel principal se propuso al joven Clift Robertson, un virtual desconocido en Hollywood si exceptuamos su papelito en “PICNIC”, (1955). Parece ser que el actor fue personalmente audicionado por Joan en su propia casa. La Crawford todavía se podía permitir esto en una película de presupuesto medio, y, efectivamente, la química entre Crawford y Robertson, (con 21 años de diferencia entre ella y él) es remarcable. Lo demuestran esos largos minutos de besos calientes y desenfrenados, no ajenos al amour fou, que nos hacen cómplices de ellos. Solo se me ocurre como igual equivalencia de morbo a Christopher Plummer/ Capitan Von Trapp besando a Julie Andrews/Sister Maria en “SONRISAS Y LÁGRIMAS” (1965).

Es cierto que Joan parece un muchacho algo más que maduro…, (salvo durante el indescriptible gagg de la caseta de la playa, en el que muestra su prominente busto y sus salientes caderas), y que Clift parece el chico de la piscina del Hotel “todo incluído”, sí, pero la Joan madura Nunca estuvo tan hermosa y el joven Clift tan arrebatador y esto es esencial en una película en la que se hacen tan explícitas las necesidades sexuales de los personajes.

El resto del reparto está estupendo, con especial mención a Vera Miles, que demuestra la gran estrella que podría haber sido. Sabe mirar, sabe caminar, sabe articular la palabra y transmitir sensualidad con las inflexiones de su voz. En un papel tan difícil, (y tan ingrato). El primer catfight que comparte con la Crawford y su presentación en una aureola de misterio nos ayudan a imaginar como hubiese sido su Madeleine en "VERTIGO" (1958).

Arrojemos un poco de luz sobre la trama: "HOJAS DE OTOÑO" cuenta la historia de Millie Wetherby (Joan Crawford), una mujer de edad indeterminada, que poco tiempo atrás cambió los fríos bosques de Nueva Inglaterra, (Oh! las historias de mujeres venidas de Nueva Inglaterra), por las arenosas playas de California, donde sobrevive en un modesto bungalow mecanografiando trabajos ajenos. El resto es recuerdo, (pasó su juventud al lado de su padre inválido hasta que este murió), y soledad, excepto por las continuas visitas de su casera Liz (Ruth Donnelly). PALIMSEPTSTO: Yo mismo tengo una relación muy parecida con mi casera. FIN PALIMSEPSTO.
Una noche Millie camina algo resignada por las calles, tras asistir a un concierto. Es una noche especial y decide parar en un diner. Después de pedir una ensalada de pollo, un joven extraño, muy atractivo le pide con modos exquisitos si puede sentarse en su mesa, ya que el resto de asientos del local están ocupados. Burt Hanson (Cliff Robertson) dirá tras unas breves palabras intercambiadas "You know something? You're lonely". La relación progresa no sin visicitudes. “You should find a girl our own age”-le llegará a decir Millie-, pero Burt vuelve siempre a ella, que terminará cediendo al matrimonio.

Enseguida veremos que el tema central de la película no es la soledad unilateral vencida para pasar a ser compartida y como la engañamos a veces “en pareja”, sino la dependencia y como algunos críticos han señalado “el incesto”. Veamos: Liz, la vecina cotilla, quiere a su hermano, del que siempre habla y que depende de ella, Millie quiso a su padre que a su vez la quería y dependía de ella y Burt, directamente, busca a una madre que le proteja de de su padre y de una fuerza perversa que no contaré aquí para no estropear el visionada del film, y querrá a Millie para salvarse a sí mismo.
Como hemos adelantado antes, esta es la película de las falsas apariencias. El mismo conflicto principal cambia a una pesadilla incestuosa y edípica cuando Millie descubre la verdad de Burt. Esto es, en la secuencia estilísticamente más lograda del largometraje y la más emotiva, que sucede en algún centro recreativo de vacaciones. Millie/madre ordena a su marido/hijo que suba a encontrarse con su padre. Burt obedece. Pero cuando Millie cae en lo cierto corre tras de él. El resultado: Nos es suficiente con ver por los ojos de ella a Burt apoyado contra la pared y cabizbajo, (¡Pobre diablo” y sin embargo tan guapo…) frente a una puerta abierta. Millie/Madre se acerca a esta y asomándose encuentra una cama desecha y la puerta del cuarto de baño bien cerrada, mientras, Burt está perdido en un torbellino de pensamientos oscuros en el largo pasillo, (es difícil entonces no apiadarse del personaje o enamorarse de él).
Como se habrá podido imaginar, esta película se ve siempre a través de la óptica de Millie, algo distorsionada por su miedo hacia las acciones/reacciones de Burt, que lo muestran primero como un posible estafador, luego, en su ansiedad como un mentiroso compulsivo y finalmente, en su sacrificio como un enfermo mental. Será Ella quien lo proteja hasta sus últimas consecuencias, incluso si el chico, en un brote psicótico, aplasta su mano con la máquina de escribir, privándola de su instrumento de trabajo y de la posibilidad de ejercerlo. Pero cuando la sociedad, (encarnada en un gentil doctor) lo reclama insistentemente Millie/Madre no tiene más remedio que mandar a su hijo/amado/esposo a un sanatorio mental en el que se le freirá cualquier resquicio de sensibilidad para “recuperarlo”, (esto mostrado en una compleja secuencia, tal vez la única realmente desatada de la película, en la que los primeros planos de las sesiones de electroshock se alternan con los de ella pasando por los lugares amados o trabajando para pagar su internamiento).
La puesta en escena de Aldrich es, como siempre, visible, (esa plano de Joan acercándose al teléfono para denunciar a su marido, con el aparato distorsionado en primer término) y muy eficaz, como es sonoro y abierto el diálogo, con algunos de los diálogos más ocurrentes y brillantes de los años 50. Como en VERTIGO, se trata de mostrar las obsesiones, (sobre todo esquizofrénicas), de los personajes. La tensión siempre se mantiene alta, de una secuencia a otra, de un giro al siguiente y el final, (un poco tonto, afortunadamente poco melodramático) está a la altura.

La imagen es muy naturalista, un naturalismo que crea desasosiego, como no en Estados Unidos. La fotografía es en blanco y negro, (casi indispensable para retratar a Miss Crawford) y muy remarcable, aunque terminemos extenuados conociendo cada centímetro del mentón de la actriz y nada de su cuello, sabiamente dejado a la oscuridad, (cuando el cerco oscuro se abre mostrando parte del cuello, siempre es con una finalidad dramática).

Una Joan magnífica de busto y de intenciones dramáticas, tan entregada como siempre, hace todo lo que puede llegar a hacer una mujer-madre por el hombre que ama… Con ella los excesos siempre están garantizados.

Inauguro con esto una nueva etapa hacia el Over the top en la que no me hago responsable de mis propias palabras. Veremos...

miércoles, 12 de marzo de 2008

un nuevo mañana...?


Siempre he sido Neely O´hara.

Mañana empiezo a trabajar en una agencia de representación de actores...

Tal vez pueda ser Anne Welles...

martes, 13 de noviembre de 2007

SE ESCRIBIERON 5000 CARTAS...





Entre los profanos con cierta pátina cultural Pietro Mascagni es recordado por CAVALLERIA RUSTICANA (1890), casi siempre por su sublime intermezzo sinfónico y a lo sumo por alguna pagina scelta presente en las películas de Coppola o Scorsese.

CAVALLERIA RUSTICANA
Melodramma en 1 acto.

Libretto: G. Targioni-Tozzetti y G. Menesci a partir de la obra homónima de G. Verga.

Santuzza: Maria Callas

Turiddu: Giuseppe Di Stefano

Alfio: Rolando Panerai

Mamma Lucia: Ebe Ticozzi

Lola: Anna Maria Canali

Orchestra: Orchestra Teatro alla Scala

Chorus: Coro Teatro alla Scala

Chorus Master: Vittore Veneziani

Conductor: Tullio Serafin
Place: Basilica di Santa Eufemia, Milano

Date: June 16-25, August 3-4, 1953

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Pero el italinissimo genio Pietro Mascagni (1863-1945) es eso y mucho más. Odiado o ignorado por la mayoría, en ocasiones, puede llegar a desatar pasiones sinceras, como las que desató en vida, (solo hace falta echar un vistazo a sus imágenes) y no solo por su música.

Aquí me gustaría contaros algo de su amada inmortal, Anna lolli, corista de bellísima voz y figura fascinante “Los labios un poco carnosos, sensuales, que invitaban a besarlos. Grandes ojos verdes, estupendos, profundos como no he visto en mi vida” escribía de ella el Maestro asistente de Mascagni, Luigi Ricci, cuando revelaba en 1976 una historia de amor que solo la familia y los amigos más íntimos de Pietro conocían.

En una tarjeta de Mascagni se lee: “A mí adorada Anuccia, cuyos divinos ojos apenas abiertos a la luz, me dieron las notas apasionantes de Cavalleria Rusticana. Cerignola, Bagnara. 10 de sepetiembre de 1988. Roma 10 de mayo de 1890. Roma 17 de mayo de 1930”. El propio Mascagni nos aclarara la dedicatoria en una carta: El 10 de septiembre de 1988 Mascagni comenzó a componer CAVALLERIA RUSTICANA en la pequeña ciudad del adriático Cerignola, cuando se le aparecieron a través de la ventana dos grandes ojos verdes que le miraban, (¿Habría leído Mascagni a Becquer?). Esa misma noche, a cientos de kilómetros nacía en Bagnara di romagna, un pueblecito de la Emilia Romagna, Anna Lolli. Mascagni asegura también que cuando en 1910 vio por primera vez a Anna, en un ensayo, reconoció esos ojos.

Pero para comprender determinantemente esta historia debemos retroceder 25 años atrás, cuando el joven Pierino escapa de los rigores del conservatorio de Milán para unirse como director de orquesta a una compañía itinerante de opereta, en la que cantaba Giuseppina Acconci, su primer y tierno amor. Entre representación y representación, encontraba también tiempo para componer la opera GUGLIELMO RATCLIFF, (solamente estrenada en 1895) directamente del texto de Henrich Heine, que el consideraba la opera favorita de entre las suyas. Pero cuando Mascagni pidió matrimonio a Giuseppina se vió decir por esta que le fuese a ver cuando tuviese una posición estable, respetable y seria. Consecuentemente, llega la ruptura y Pietro cae en una profunda depresión. En Parma, conoce a Lina Carbonari, que le cuida y asiste en su cuartucho de pensión, hasta hacerle sanar y con la que enseguida se casa. Donna Lina estará cerca del Maestro hasta la muerte de este y le dará tres hijos.

GUGLIELMO RATCLIFF
Tragedia Lirica en 4 actos de H. Heine en la versión rítmica italiana de A. Maffei

Guglielmo Ratcliff: Lando Bartolini

MacGregor: Philip Cokorinos

Maria: Carol Ann Manzi

Douglas: Brian Davis

Margherita: Eugenie Grunewald

Tom: Lawrence Long

Willie: Anna Tonna

CoryOrchestra: Teatro Grattacielo Orchestra

Chorus: Cantori New York Chorus

Chorus Master: Mark Shapiro

Conductor: Alfredo Silipigni
Alice Tully Hall, New York CityNovember 25, 2003-

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El primer encuentro íntimo entre el entonces famoso compositor y la joven corista se recoge en una carta de él, fechada en Roma el 4 de Abril de 1910. Ella tenía 22 años mientras él 46. Si se ven las fotos de la época Pietro Mascagni conservaba su estupenda figura, su rostro masculino de facciones perfectas y sus ojos claros y expresivos, velados por cierto fulgor, “como el de las estrellas en una noche de verano”. En esa época el maestro atravesaba una crisis creativa, mientras trataba de escribir la ópera ISABEAU, (1911) inspirada en la leyenda de Lady Godiva, (se note que, en esta ópera el personaje del joven Folco se obsesiona con los ojos de la Princesa Isabeau, que cree haber visto en sueños y que al final, los suyos propios serán apagados por el pueblo furioso, tras haber contemplado los “misteri biondi” de la princesa durante la cabalgara de ella por la ciudad. Al verlo linchado, Isabeau se arroja a la maraña humana para ser herida de muerte. “fiori e tuoi occhi e tutto anche la vita. Amore, amore, amore”, cantan los dos amantes reunidos antes de morir). Tras el encuentro con Anna, Mascagni escribe casi toda la música de la nueva ópera en unas semanas pasadas junto a ella, a quien dedicará la partitura, (“A ti, Annuccia mia, ofrezco esta música inspirada de los ojos más profundos, nacida con nuestro amor divino, en el día que marca nuestro primer beso, nuestro primer llanto”).

Parece que Pietro Mascagni y Anna Lolli vivieron más de cartas que de cama. En los 35 años que van desde que se conocieron hasta la muerte de Mascagni se escribieron más de 5000 cartas. Estas se encuentran a disposición de los estudiosos del Maestro en un pequeño museo creado por el Párroco de Bagnara di Romagna, que presente además todos los recuerdos de Mascagni recogidos por ella en vida. Las mascagnianas suelen comenzar con la misiva “annuccia mia”, rodeada de los adjetivos más poéticos y las de ella “Amore mio santo”

Releyendo algunas de estas somos testigos de las “actividades culturales” de Mascagni, pero también sus obsesiones, exasperaciones efusivas sentimentales, que pueden resultar sublimes durante los estados creativos del Maestro, emocionantes durante los periodos de alejamiento, o adquirir tonos propios del género patético-cómico en los naturales momentos de crisis, (amenazas de desaparecer y la sombra de los celos en las de ella, ardientes frases y golpes de efecto propios de sus óperas en las respuestas de él, (a menudo se servía de los libretos de estas para expresarse). Parece ser que ella, consciente de vivir una relación difícil, intentó un par de veces de alejarse de Mascagni, incluso con el suicidio, saliendo siempre reforzada la relación, hasta estabilizarse definitivamente durante la Gran Guerra.

Desde entonces, Mascagni tuvo dos familias, cada una de las cuales sabía de la existencia de la otra. Pietro Mascagni, respetable figura pública, no quiso nunca separarse de su familia aunque no oculto su amor por Anna e incluso tuvo la complicidad de Emy, su hija, con la que Anna tuvo estrechos y largos periodos de contacto.

Donna Lina, que proclamaba orgullosa que solo ella lavaba la ropa interior de su marido, hizo todo lo posible para separarlos, sin conseguirlo hasta que, conociendo bien las debilidades de Pietro, (siempre habría de haber otra mujer), aceptó ser un vértice en el triángulo sentimental. Parece ser que las dos mujeres se encontraron una vez en 1921, durante los ensayos de la opera IL PICCOLO MARAT (1921), otra, en el Hotel Plaza de Roma, donde Mascagni había establecido su propio domicilio años atrás, poco tiempo antes de la muerte del Maestro.

Seguramente el momento de suprema felicidad para Pietro y Anna fueron los seis meses pasados en Castel Fleury, Bellavue, un suburbio de París. Mascagni alquiló esta casa bajo falsa identidad y se instaló con Anna para musicar la tragedia que el poeta Gabriele D´annunzio había escrito para él.

Si se analiza el material temático de la ópera, PARISINA (1913), una especie de ceremonia de colores otoñales, que dura más de tres horas y media, parece que hayan sido unos meses de auténtico aislamiento creativo y, en cambio, el epistolario mascagniano demuestra lo contrario. Durante tres de los seis meses la pareja recibió como huesped al propio D´annunzio, con el que Mascagni mantendrá una relación fraternal intensa y al límite de todo sentimiento, mientras le hace escuchar cada día al piano lo que ha compuesto por la noche, (la vena creativa de Mascagni era nocturna) y durante el verano a Emy, la hija adolescente del Maestro, que recoge muy bien el espíritu de estos días de charlas, juegos y jardines en su emocionante libro: “S´inginocchi la più piccina” (1936) .

Gran material para una película de Visconti, si este no hubiese sido tan cobarde para algunas cosas, (Mascagni coqueteó en un su vejez con el Fascismo de Mussolini, que luego rechazó), y tan snob para todo.

La ópera queda como la suma más madura y conseguida de las fuerzas creativas de Mascagni, sería también dedicada a Anna.

PARISINA
Tragedia Lirica en 4 actos de G. D´annunzio.

Nicolò d'Este: Benito di Bella

Ugo d'Este: Michele Molese

Parisina: Emma Renzi

Stella dell'Assassino: Mirella Parutto

Aldobrando Rangone: Ferruccio Mazzoli

La Verde: Mirna Pecile

La Fante: Mirella Fiorentini

1ª Doncella: Maria dalla Spezia

2ª Doncella: Mirella Fiorentini

3ª Doncella: Angela Rocco

1º Compagno: Teodoro Rovetta

2º Compagno: Giancarlo Vaudegno

3º Compagno: Ivan del Manto

4º Compagno: Guido Pasella

5º Compagno: Teodoro Rovetta

Orchestra: Symphonic orchestra of the RAI, Milano

Chorus: Chorus of the RAI, Milano

Chorus Master: Mino Bordignon

Conductor: Pierluigi Urbini
Place: RAI, Milano

Date: October 9, 1976


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Cuando Mascagni vuelve al seno romano familiar, Anna se mudó a un pequeño apartamento de la ciudad, con su hermana y su sobrina, donde llevaba una vida reservada, casi de reclusa, a la espera de la visita de su amante o de una carta suya. Una vez que dejó el coro del teatro Costanzi, (hoy Dell´opera di Roma) se la podía ver a menudo en el teatro, cuando se representaba una ópera del maestro, presente en todas las temporadas, (hoy raramente se pueden escuchar sus óperas, a excepción de Cavalleria, aunque para octubre de 2008 se anuncian seis representaciones de la ópera AMICA, (1905).

Así pasaron 35 años, para ella su amante y Nume tutelare, para él su amada y confidente. A partir de la década de los 30 Anna, ya una madura y gruesa señora, pasa largar temporadas en Bagnara, de donde siempre regresa con pasta y dulces para su Pietro. Tras la muerte de Mascagni, en los días en los que el ejército Aliado liberaba Roma de la ocupación alemana, Anna volvió a su pueblo, donde llevó una vida oscura y discreta hasta apagarse en 1972.

Seguramente, él sigue mirándo esos inmensos ojos verdes…

NOTA: Se incluyen los links de registraciones sonoras de tres títulos Mascagnianos. De entre las pocas existentes, (dejando a parte Cavalleria), estas son mis favoritas, aunque presenten cortes importantes que desfiguran la obra y el sonido no sea siempre perfecto. Estas han sido colgadas por mí mismo en rapidshare.com, así que las podéis descargar fácilmente y gratuitamente y disfrutar.